Odei Gil: La trampa del deportista

Odei Gil: La trampa del deportista

Debido a la educación que hemos recibido desde pequeños y sobre todo a la forma en la que está configurada la sociedad, siempre hemos asociado el deporte con valores como la superación y el esfuerzo. Raramente concebimos el éxito individual o colectivo de cualquier deporte sin un mínimo de esfuerzo o sacrificio. Y es que poder destacar en cualquier tipo de deporte físico requiere de muchas horas de entrenamiento y perfección.

Descubrí el ciclismo con apenas 6 años. Coincidiendo que nos habíamos mudado a un pequeño pueblo del interior de Guipúzcoa, Asteasu. En un principio, me dedicaba a unir las diferentes carreteras que tenía cerca de mi casa con mi bicicleta pero rápidamente fui cayendo en las garras de este deporte, por lo que me apunté a una escuela de ciclismo y empecé a competir. De manera que durante 14 años, el ciclismo acabó canibalizando la mayor parte de mi vida.

Se puede decir que empecé con buen pie. En los primeros años ganaba casi todas las carreras e incluso era capaz de batir a gente mayor que yo, hasta que finalmente apareció Mikel Iturria (actualmente ciclista profesional en el equipo Murias). A partir de ese momento, comencé a ser el eterno segundón. Conseguí ganar alguna carrera más, pero el denominador común durante los siguientes años fue el siguiente: Mikel 1º, Odei 2º. Hasta ese momento no me había tomado este deporte demasiado en serio.

Cuando empiezas a caer en la trampa del deportista…

Una vez pasas a categoría cadete, juvenil o aficionado la cosa se complica. Comienzas a competir contra gente de todas partes del planeta, tienes campeonatos autonómicos, estatales, internacionales. Poco a poco vas cayendo en la obligación de tener que ir cada vez más rápido, hacer más kilómetros y pesar menos, porque cuanto menos peses, menos esfuerzo tendrás que hacer para subir cuestas. El nivel de exigencia es cada vez mayor y la competitividad también. Y justo en este momento, es cuando aparece “la trampa del deportista”.

Empiezas con burdas excusas como “para entrenar 30km mejor no hago nada”, “ayer acabé cansado el entrenamiento, mejor no salgo hoy”, “paso de ir a entrenar, ayer dije que iba a hacer 120km y al final no pude hacer ni 80km”… Y así, casi sin quererlo, acabamos cayendo de lleno en lo que yo llamo “la trampa del deportista.

Cuando vemos que empieza a costar ir más rápido o ya no mejoramos, cuando vemos que los kilos no bajan como antes o que incluso hemos recuperado alguno, nos frustramos. Esa frustración, debido a una pequeña decepción con nosotros mismos, muchas veces nos bloquea y hace que perdamos la ilusión por seguir entrenando, e incluso nos produce ese efecto rebote que tanto odiamos cuando estamos cuidando nuestra línea.

Cómo combatir “la trampa del deportista”

Los consejos que te voy a dar a continuación para intentar no caer en la trampa del deportista te parecerán demasiado obvios, pero nunca estará de más que los recuerdes:

  1. No te vengas abajo a las primeras de cambio: No todos los días serán una maravilla, te sonará a topicazo, pero para saber cómo son los días buenos, previamente tendrás que haber pasado alguno malo. A veces se gana y otras se aprende (no hay causa perdida).
  2. Sé constante:Aquí todo suma. Por más que no tengas ganas de entrenar, por muy cansado que hayas acabado, o por más desilusionado que estés, no te rindas. Saca las fuerzas de donde no las tengas y sal a entrenar. Verás cómo finalmente esos días acaban marcando la diferencia. Física y mentalmente.
  3. Perder una batalla no te hará perder la guerra:En una liga de futbol, el Barça o el Madrid, cuando finalmente han conseguido ganar la liga, no lo han hecho arrasando en todos los partidos marcando 10 goles y manteniendo su portería vacía. A veces ganan por la mínima, otras empatan o incluso pierden. Pero no por eso dejan de jugar partidos. Tanto la Liga como los objetivos, son un camino de largo recorrido en el que no importa tanto el resultado de cada día si no el cómputo general de ellos.

Espero que con estos consejos, o al menos habiéndote evidenciado algo tan obvio, te ayude a conseguir esos objetivos y retos que tienes en mente.. Recuerda que esto, al igual que la vida, es una carrera de largo recorrido. No dejes hipotecarte por una mala experiencia puntual.

Levanta la cabeza, sé constante y lucha en cada batalla con el objetivo de vencer la guerra. No hay más misterio.

Odei Gil