Drinking Runners: Zancadas solidarias llenas de motivación

Drinking Runners: Zancadas solidarias llenas de motivación

No es fácil conciliar pero sí es fácil, muy fácil, resignarse y centrarse en el trabajo. Hasta que un día tu familia, tu mujer, tus hijos son solo fotografías en tu móvil y mensajes de whatsapp. Menos mal que a Filipides le dio por correr los casi 37 kilómetros que separaban Maratón de Atenas para dar una buena noticia, la victoria sobre los persas, y permitir dar algo de épica a nuestra vida.

Y así es como un buen día, harto de pagar los platos rotos del trabajo y la vida cotidiana con los seres queridos, me volví a calzar al zapas, esta vez eran de pádel, la camiseta de mi equipo el Atlético, un pantalón de chándal gris, y salí a patear el asfalto para dejar de atormentar a los que más quería. No fue fácil. Primero no llegué a 500 metros en 10’. Resignación, dolor y frustración, ya ni para trotar estaba uno con apenas 37 años, 4 hijos y sin una cana. Pero ahí estaba Twitter, su capacidad de viralizar las cosas más triviales y conseguir que un mindundi con ansias de grandeza e ínsulas de Ivanhoe se lanzara a contar sus entrenos, dar consejos que para sí quisiera e hilara con fina ironía sus fracasos en forma de múltiples dolores con las más nimias victorias en forma de distancia, tiempo y ritmo.

No es fácil, levantarse cada mañana a las 5’30 de la mañana, independientemente de la temperatura, es mejor alargar el sueño. Pero con Espartana paciencia, la ayuda de cientos de desconocidos “followers”  alojados en twitter nacen los DrinkingRunners para sumar un incentivo más halagüeño a los kilómetros diarios, convertirlos en Alimentos para los más necesitados.

A golpe de despertador y con la satisfacción de compartir entreno con amigos se vence la pereza, las comodidades de la casa y te conviertes en corredor popular, runner y sobre todo espejo de tus hijos que admiran más que nadie tu sacrificio.

Camino del colegio preguntan por el entreno, marcas y sin entender mucho te miran asombrados, saben que en el fondo ellos también se benefician. Ya lo dijo Armstrong, no el traposo, ni el trompetista, un pequeño paso para el hombre y un gran paso… para llenar tu vida, olvidar promesas incumplidas, aparcar el nocivo pesimismo que nos rodea y recuperar al sonrisa, la generosidad, nuestra mejor cara esa que siempre sale en Instagram y que tan boquiabierto deja a los amigos de la infancia en Facebook. Pero lo más importante para poder tener tiempo de calidad con la familia.

El deporte con cabeza y precaución es salud nos ayuda a enfrentarnos a retos diarios, sueños inalcanzables y cierta dosis de misticismo que solo leemos en los libros Quijotescos. De eso trata ser #BeAnUrbanHero, de hacer del deporte algo cotidiano que mueva tu culo compulsivamente y aparque los fantasmas de las necesidades infundadas y compromisos sin sentido. Hablo de que dediques tu vida a cuidarte, pero sobre todo cuidar de los demás, devolver a todos esos gestos imperceptibles que un día quitaron ese escalón o esa hoja de tu camino. Con tu constancia, esfuerzo y tesón servirás de apoyo a otros que a tu lado y en silencio seguirán tu estela. Con la mano, las piernas, la cabeza o si son Triatletas con todo el cuerpo.

Han pasado algo más de 4 años (la edad ya no se dice) y se ha sumado alguna cana, un nuevo hijo, ya son 5, llevo 3 maratones,  10 medias maratones, algún trail y decenas de careras populares, Elena la que conduce mi vida, también corre y madruga conmigo  y lo más importante con la ayuda de los @drinkingrunners 50.000 kilos donados al Banco de Alimentos más de 400.000 raciones de comida y un cuerpo escombro que nunca corre solo, lo hace acompañado de miles de “amigos” contagiados por la solidaridad en forma de zancadas.

¿Y tú a que esperas?

Pablo Sánchez Carmenado

@drinkingrunners
www.drinkingrunners.com

Drinking Runners
Foto @drinkingrunners
Foto de portada: @drinkingrunners