La ilusión del entrenamiento

Imagina que hoy mismo, esta noche, te acercases a un deportista que está llegando a casa después de una dura sesión de entrenamiento. Irías hasta él y, viendo su rostro de agotamiento y sufrimiento, le preguntarías: “¿de verdad te merece la pena hacer esto todos los días?”.

Su rostro podría desconfigurarse momentáneamente, escuchando en voz alta una cuestión que a él mismo le ha rondado la mente en más de una ocasión. Lo más normal, si has dado con alguien de cierto nivel de profesionalismo deportivo, es que rápidamente recuperase la compostura.  Entonces, sonrisa triunfadora mediante, te contaría, con mayor o menor grado de bravuconería, alguna historia de épicos triunfos y objetivos deportivos.

Pero lo cierto es que esa pregunta no es un simple interrogante, sino que termina convirtiéndose en una sentencia lapidaria para aquellos deportistas que, consciente o inconscientemente, perdieron el norte. Porque no es posible canalizar tanto esfuerzo si se olvida cuál es la razón que te llevó a él, la estrella polar que siempre debemos seguir: disfrutar.

Por si acaso aún dudas cuando te preguntan si de verdad te merece la pena tanto entrenamiento, nosotros te dejamos una serie de consejos para que nunca dejes de disfrutar:

  • Elimina los malos pensamientos y las malas sensaciones. No solo te harán empeorar tu rendimiento deportivo, también te impedirán disfrutar de lo que haces. Cuando vayas a entrenar o a jugar, deja toda esa negatividad a un lado y recuerda: pásatelo bien.
  • Visualiza en tu cabeza momentos de felicidad que tu deporte te haya dado a lo largo de tu vida. Esto no solo te afectará positivamente a nivel psicológico, sino que además tu cuerpo liberará endorfinas, que rebajan la sensación de fatiga, contribuyen a aumentar tu motivación y mantienen alta la capacidad de esfuerzo.
  • Mientras entrenas, la concentración es esencial, pero un exceso puede derivar en una liberación demasiado alta de cortisol, por lo que el estado de alerta se convertiría en bloqueo. Para evitarlo, trata de mirar lo que te rodea, de observar a las personas que están alrededor y lo que hacen, sobre todo si estás entrenando al aire libre.
  • Escucha tu canción favorita antes de hacer deporte, la que más te motive. Déjate llevar por ella y siéntela al máximo posible. Liberarás adrenalina y dopamina. Ambas producen una potente sensación de energía, que nos ayuda a estar predispuestos para lo que haga falta.
  • Sonríe. No estés serio. Sonríe incluso cuando falles. Muestra al mundo y demuéstrate a ti mismo que ni siquiera el error es mayor que tus ganas de disfrutar del deporte.

Desde Sprinter apelamos al deporte por lo que significa, independientemente del resultado o del objetivo. Lo hacemos porque el deporte puede llegar a ser el máximo exponente de tu vida, y porque el sudor del día a día no representa el sufrimiento que quizás imagines: representa el esfuerzo de quien lo derrama, disfrutando cada gota que cae por su frente, sabiendo de antemano que ese rato que pasa entrenando, será plenamente feliz.

Cómo no perder la ilusión del entrenamiento

Categoria: DeporteNO HAY RUTINA
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