Los que me conocéis bien sabéis que soy muy competitiva. Que cuando me pongo en algo es para ganar y siempre lo doy todo hasta el final.

Mi deporte es la esgrima. Cuando tienes una espada en la mano entiendes que nunca debes bajar la guardia, debes luchar y no rendirte nunca.

Si además practicas esgrima paralímpica, debéis saber, los que no la conozcáis que la practicamos en la situación más difícil. Para que lo entendáis, es como la famosa frase de estar “entre la espada y la pared”. El motivo es que nosotros tenemos las sillas ancladas al suelo, para evitar volcar al lanzarnos a hacer el tocado. Se mide una distancia y no se modifica durante todo el asalto. De esta forma no tienes el recurso de “la distancia” para echarte hacia atrás si te ves muy presionado. Un segundo de descuido significa un tocado en contra, lo único que te salva es tu técnica de brazo y tu destreza.

Por ese motivo mis maestros siempre me han aconsejado que en competición nunca debes bajar la guardia ni dejarte ganar.

En competición no, pero en la vida sí. Porque a veces perder un poco es ganar mucho. Especialmente si te rindes a algunos maravillosos seres.

Mi perro se llama “Nike” que significa “Victoria” en griego. Se lo puse en honor a la Diosa Nike que me acompaño en los Juegos del Olimpo,  Athenas 2004. Mi nombre completo es Gema Victoria, en honor a la virgen de la Victoria de Trujillo, Cáceres, de donde es mi madrina, mi tía Victoria.

Nike es un chiguaga, pero no cualquier chiguagua, él es un chiguagua azul y además, como yo digo, es un “Kirito-Chiguagua”. Porque su madre se llama Kira y es de una pasta o raza especial. Nike es grande, guapo y fuerte como un atleta del olimpo. Muchas veces me dicen que le ven súper-desarrollado. Y es porque le tengo “súper-entrenado”. Él me acompaña en todo. Juntos participamos y ganamos la carrera “Wings for Life” de RedBull y le habéis visto subir conmigo a los pódiums, compartir entregas de premios e impartir conferencias.

Nike también me acompaña en los entrenamientos en montaña. Sube a mi ritmo y cuando inicio el descenso a toda velocidad, se coloca en mi espalda que se convierte en su tabla de surf. No importa que derrape, tome curvas cerradas o me frene en seco, él nunca pierde el control y se estabiliza con sus patas como si estuviese surfeando por las montañas.

Nike es muy tranquilo y paciente, cosa poco común en los Chiguaguas, él sabe bien lo que necesito y espera siempre a que monte mi silla al salir del coche y hasta que yo no estoy subida a ella y preparada, no sale. Otros perros salen disparados con solo abrir las puertas, pero él no y así me ayuda a hacer las cosas de forma segura.

Nike ha sido aceptado en la fundación Bocalan para ser adiestrado como perro de asistencia. La gente conoce a los perros guías de los ciegos pero no sabe la labor tan grande que hacen con las personas que vamos en silla de ruedas. Nos cogen las cosas del suelo, nos abren las puertas, nos ayudan a desvestirnos…

Además, va a ser preparado para detectar las bajadas de glucosa que yo tenga por el desgaste en la montaña. Ellos ayudan a muchas personas diabéticas y tienen un porcentaje de acierto de un 90%. Lo mejor es que te avisan 20 minutos antes de que te baje para que puedas remediarlo con la suplementación necesaria.

Nike además de ser un compañero de aventuras es mi gran amigo, me ha acompañado durante este año, en una separación sentimental muy dolorosa. Es difícil subir montañas cuando el corazón está triste, pero él siempre está a mi lado. Cuando siente que estoy bajita de moral, me llena de lametones y se acurruca junto a mí.

Nike es mi despertador. Tenemos un ritual, cada mañana comienza saltando sobre mi cama y jugando conmigo hasta que logra que me incorpore para comenzar un nuevo día. Es muy rápido en reflejos y siempre hacemos un pequeño asalto de esgrima canina. ¡Por supuesto nunca me dejo ganar! Él se pica mucho conmigo y eso hace nuestros asaltos muy emocionantes.

Pero he decidido por él que yo me voy a dejar ganar. Por el modo en que me mira, por cómo me recibe siempre que llego a casa, por ser tan listo y tan noble, por su amor incondicional.

Porque en realidad, Nike a mí ya me ha ganado. Me rindo ante sus lecciones de vida y por cómo estos animales nos ayudan cada día.

Mi consejo es que os rindáis a vuestras mascotas, no las dejéis en casa y hagáis ejercicio con ellas. Os divertiréis, estaréis más ágiles y de esa manera todos ganamos mucho.

¡Me rindo Nike! ¡Touché!

Gema Hassen-Bey

Gema Hassen-Bey: su historia con Nike, mucho más que una mascota

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