Entrenadores

“Debo ser entrenador, psicólogo, docente, amigo… pero sobre todo ser persona”. Fernando Blanco (entrenador de balonmano).

A menudo tendemos a recordar con cierta melancolía a esas personas que tanto nos gritaron, enseñaron y marcaron a lo largo de nuestra infancia y adolescencia. Pero en Sprinter no nos conformamos con recordarlos y, por ello, hoy queremos presentártelos. Queremos que los conozcas y, para ello, hemos hablado con entrenadores del día a día, porque los entrenadores de deporte base, etapa que comprende las edades de formación, son las personas que más aman su trabajo del mundo.

Alfonso Moreno, entrenador de balonmano en el Club Deportivo Corazonistas, lo ilustra de forma clara: “para que un entrenador se dedique en cuerpo y alma a su deporte y a sus jugadores debe disfrutar con ello. Si no fuese así, nos habríamos equivocado de sitio”.

Fernando Blanco, que ha entrenado a equipos de base, pero también a nivel nacional en el Club Tajamar – Concepción, admite que “el rendimiento tangible que me puede aportar es nulo; sin embargo el rendimiento personal que obtengo en cada entrenamiento y partido, consiguen que merezca la pena el dedicar mi tiempo a seguir formando personas a través del deporte que amo”. Para él, además, el deporte “es el amor visible de mi día a día, es el rendimiento personal, es saber que tengo dos horas al día en las que soy feliz”.

Y es que estos entrenadores son, en su mayoría, jugadores que decidieron consagrar su tiempo y su esfuerzo a transmitir sus conocimientos a las siguientes generaciones de jóvenes. Y, más allá de sus conocimientos, sus valores y sentimientos por el deporte. En este sentido, Fernando Blanco nos explica que debe ser “entrenador, psicólogo, docente, amigo… pero sobre todo ser persona” si quiere ser capaz de conectar con sus jugadores y transmirles lo que siente.

Es el caso también de Jaime Izquierdo, que dedica su vida a los jóvenes y al baloncesto en el Club Deportivo Spínola Chamartín. Para Izquierdo, “el baloncesto se ha convertido en algo vital”. Él jugó durante 12 años, hasta que una lesión de rodilla le apartó de los terrenos de juego y le llevó hasta los banquillos. Hoy, lo tiene claro:

 “Me parece esencial aprender valores como el trabajo en equipo, el esfuerzo, el sacrificio, la entrega o el respeto en un ámbito lúdico como el deporte, y que se puedan extrapolar al resto de nuestra vida”.

Coincide en este aspecto Pablo López, entrenador de fútbol sala en el CFS San Fernando, para quien “los valores inculcados son lo que queda para siempre, grabados a fuego; para un entrenador lo primero es saber transmitir. Todo lo demás (técnica, táctica, estrategia…) queda a un lado”.

Queda claro que estos seres duros, exigentes e incomprendidos en realidad no te tenían manía: estaban dándolo todo por ti. Sin ellos, sin su esfuerzo, todos sabemos que no tendríamos deportistas de élite, pero quizás no seamos lo suficientemente conscientes de que tampoco tendríamos personas de élite.

Nadie ama tanto su trabajo y su deporte como los entrenadores

Categoria: DeporteSI EL DEPORTE HABLARA
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