acompañar emociones niños y niñas

En Sprinter, que somos muy observadores, hemos detectado que muchas veces a los papás y a las mamás les abandona la calma y entran en un estado de tensión que suele arruinar los momentos de diversión de los peques. Para ayudarles a conseguir que haya más momentos felices, en Sprinter hemos creado la ‘Escuela Sprinter’, que en colaboración con la Asociación Va de Cuentos pretende que esta vuelta al cole las madres y los padres se enfrenten a su asignatura pendiente: Sus emociones.

 

Hoy, Va de cuentos nos explica cómo acompañar las emociones de los niños 

Las emociones provienen de una pulsión instintiva de supervivencia por lo que no es necesario educarlas, pero sí acompañarlas. Un respetuoso acompañamiento emocional es clave a la hora de conseguir una buena salud emocional en los niños y niñas. Y para ello, es necesaria la creación de un vínculo auténtico basado en experiencias cercanas, donde los niñ@s se sientan respetados, aceptados y amados.

La presencia y la posición del cuerpo es clave. Es esencial que el adulto se ponga a la altura del niño o niña a la hora de hablar, escuchar, jugar y estar con ellos. Nuestra postura, la mirada, la expresión de nuestra cara, el olor, los sonidos que producimos, son aspectos que orientan a los niñ@s, por lo que debemos darles tiempo a que puedan percibirlos. En definitiva, nuestra actitud tiene que ser amorosa y sin condiciones.

Por otro lado, tenemos que tener una escucha atenta de las emociones. Cada persona tenemos una manera de sentir las emociones y todas y cada una de ellas son igual de valiosas, por eso hemos de entenderlas, aceptarlas, sin juicios y sin descalificación. Hemos de mostrarles apoyo, comprensión durante los momentos difíciles de ira, tristeza y frustración, y también para celebrar junto con ellos los momentos de alegría, felicidad y risa.

El respeto a sus tiempos es muy importante. Por ejemplo, no quitar el pañal antes de hora, no forzar a coger un lápiz de una manera determinada si aún no puede…

La mirada y un tono de voz adecuados. Mirar a los ojos de los niños es hacerles sentir que existen y hacerlo desde una mirada tranquila, sosegada, profunda. Y el tono mejor con voz suave y volumen bajo, por eso es importante estar cerca cuando nos dirijamos a ellos.

Por otro lado, es fundamental tener en cuenta el derecho al riesgo. Los niñ@s tienen el derecho de tener sus propios miedos, no los nuestros, hemos de darles el derecho a que descubran por sí mismos sus miedos y sus asombros.

Debemos darles autonomía. Preguntas como: “¿qué necesitas?”, “¿cómo te sientes?”, “¿prefieres que me quede contigo o estar solo?”… ayudan a que el niño o la niña crezca escuchándose a sí mismo y a que vaya adquiriendo poco a poco autonomía.

Los premios, castigos y chantajes subordinan al niño o niña y le llevan a actuar a través del miedo y no del amor. En cuanto al afecto y la expresión de cariño, no debemos obligar a hacer algo que el niño o la niña no siente; si no dejamos que expresen libremente su sentir interior estamos mostrándoles que es más importante lo que piensen los demás que lo que sienta él mismo. Si un niñ@ no quiere dar un beso a un familiar, tenemos que respetarlo, de esa manera sienten que son dueños de su cuerpo y tiene la opción de decir que no cuando algo no le hace sentir bien.

Si acompañamos en todos estos procesos a los niñ@s, desde el respeto, la aceptación y el amor, crecerán sanos emocionalmente, con autoestima y podrán enfrentarse a situaciones difíciles. Lo importante es que les dejemos ser, que elijan su camino y les acompañemos a que sean niñas y niños felices.

Acompañar las emociones en la Vuelta al Cole

Categoria: Vida
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